Beyoncé Knowles-Carter es mucho más que una cantante; es una figura clave en la transformación cultural de la industria pop moderna. Su carrera comenzó a finales de los 90 con Destiny’s Child, pero a mediados de la década del 2000 ya se había convertido en una superestrella solista cuya influencia trascendió la música. Hoy, Beyoncé es un símbolo de fortaleza, feminismo y orgullo negro.
El álbum de Beyoncé de 2013, lanzado de forma inesperada y exclusivamente digital, marcó un antes y un después. Demostró que los grandes artistas podían prescindir de los lanzamientos tradicionales y las campañas de marketing convencionales. Esta decisión inspiró a decenas de estrellas, como Radiohead y Drake, a experimentar con nuevos formatos de contenido.
Sus álbumes visuales, Lemonade (2016) y Black Is King (2020), se convirtieron en manifiestos sobre identidad racial y de género. En ellos, Beyoncé combinó poesía, estética africana, la historia de la esclavitud y el feminismo contemporáneo. Estas obras han recibido reconocimiento no solo en el ámbito musical, sino también en el académico.
Su actuación en el Super Bowl de 2016, inspirada en el movimiento Black Panther, generó una fuerte reacción pública. Muchos la interpretaron como una protesta política contra la injusticia racial en Estados Unidos. Esto puso de relieve el uso que Beyoncé hace de su plataforma no solo para el entretenimiento, sino también para el diálogo social.
