Bajo el mandato del presidente Lula da Silva, quien regresó al poder en 2023, Brasil busca reafirmar su liderazgo regional y su posición como estado de bienestar. Tras el gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro (2019-2022), caracterizado por el deterioro institucional y el aumento de la desigualdad, el país ha entrado en una fase de reconstrucción democrática.
Las principales prioridades del gobierno son combatir el hambre, proteger la Amazonía y recuperar la confianza en la ciencia. El programa “Brasil sin Hambre” ya ha alimentado a 30 millones de personas, lo que recuerda los éxitos de Lula en la década de 2000 con el programa “Bolsa Familia”.
La economía crece moderadamente (2,1% en 2024). La inflación se mantiene bajo control (4,8%), pero el desempleo sigue siendo elevado (8,5%). Los inversores se muestran cautelosos ante el aumento del gasto público y los intentos de incrementar los impuestos a los más ricos.
La Amazonía simboliza el nuevo rumbo. Bajo presión internacional, Brasil ha reducido la deforestación en un 50% con respecto a los objetivos de 2022. Se han creado nuevas áreas protegidas y se han reforzado los controles sobre la minería ilegal de oro.
La política exterior está retomando el multilateralismo. Brasil ha reanudado su participación activa en los BRICS, ha fortalecido sus lazos con África y se ha ofrecido como mediador en conflictos globales. Asimismo, Brasil apoyó la reforma de la ONU y la ampliación del Consejo de Seguridad.
