La Unión Europea: Entre el liderazgo climático y la vulnerabilidad geopolítica

por Silvia Córdoba

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En 2025, la Unión Europea atraviesa un periodo de replanteamiento de su papel en el mundo. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, la UE emprendió un proceso de autonomía estratégica, desde la energía hasta la defensa. Sin embargo, la unidad de los 27 países se encuentra bajo la presión de las crisis.

Económicamente, la UE se enfrenta a la desindustrialización. Los elevados precios de la energía, las regulaciones más estrictas y la competencia de los productos chinos baratos están mermando su competitividad. Las industrias de alto consumo energético, como la química, la metalurgia y la del vidrio, se ven particularmente afectadas.

No obstante, la UE sigue siendo líder en la transición ecológica. El paquete «Fit for 55», cuyo objetivo es reducir las emisiones en un 55 % para 2030, impulsa la innovación en energía de hidrógeno, vehículos eléctricos y economía circular. El Pacto Verde Europeo se ha convertido en un modelo exportable.

La cuestión migratoria sigue dividiendo a la UE. Polonia, Hungría y Eslovaquia bloquean la reforma de la política migratoria y exigen medidas severas. Mientras tanto, el sur de Europa (Italia, Grecia) se enfrenta a un número creciente de refugiados procedentes de África y Oriente Medio.

Ucrania se ha convertido en un elemento central de la política exterior de la UE. En 2024, se le concedió el estatus de país candidato a la adhesión, un paso simbólico pero de gran importancia estratégica. Sin embargo, el proceso de integración llevará décadas y requerirá profundas reformas dentro de la propia Europa.

Las relaciones con China son complejas: por un lado, es el principal socio comercial (23 % de las importaciones); por otro, es un competidor sistémico. La UE está imponiendo restricciones a la inversión en tecnologías críticas y exigiendo reciprocidad en el acceso a los mercados.

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