Bajo el liderazgo de Xi Jinping, China está fortaleciendo su modelo autoritario de «socialismo con características chinas». En 2023, Xi fue reelegido para un tercer mandato, un hecho sin precedentes desde la era de Deng Xiaoping, consolidando su posición como el líder más influyente desde Mao Zedong.
El crecimiento económico se está desacelerando: en 2025, el PIB creció solo un 4,2 %, el menor en dos décadas. Entre las razones se incluyen la crisis inmobiliaria (deudas de Evergrande y Country Garden), el envejecimiento de la población y las restricciones comerciales occidentales.
Sin embargo, China está reestructurando activamente su economía. El énfasis se está desplazando de las exportaciones y la inversión al consumo interno y las industrias de alta tecnología. El programa «China 2025» busca alcanzar el liderazgo en inteligencia artificial, semiconductores, vehículos eléctricos y tecnologías cuánticas.
La independencia tecnológica es una prioridad fundamental. A pesar de las restricciones a las exportaciones impuestas por Estados Unidos, empresas chinas (SMIC, Huawei) han logrado avances significativos en la producción de chips de 7 nanómetros. Los subsidios estatales y un mercado interno cerrado crean una «tecnoautarquía».
La política exterior se basa en el concepto de una «nueva era»: China se posiciona como una alternativa al orden occidental. La Iniciativa de la Franja y la Ruta abarca 150 países, y la mediación en conflictos (Arabia Saudita-Irán) aumenta su influencia diplomática.
