La industria musical también ha experimentado una revolución. Los servicios de streaming han reemplazado a los formatos físicos e incluso a las descargas digitales. Los algoritmos de recomendación actúan ahora como promotores, impulsando a nuevos artistas basándose en datos de comportamiento. Esto genera tanto oportunidades como desafíos; por ejemplo, la dependencia de los algoritmos puede limitar la libertad artística.
El contenido visual se ha vuelto dominante. Las tendencias de TikTok se convierten en éxitos virales en cuestión de horas y los estrenos de YouTube atraen a millones de espectadores. El cine, a su vez, responde a los desafíos del streaming con grandes superproducciones en IMAX y 3D, creando experiencias cinematográficas únicas que no se pueden disfrutar en casa.
La responsabilidad social de las celebridades ha cobrado mayor importancia. Los fans esperan cada vez más que sus ídolos se pronuncien sobre temas sociales urgentes, desde el cambio climático hasta los derechos LGBTQ+. El silencio puede interpretarse como indiferencia, y una declaración imprudente puede arruinar una carrera. Esto hace que la vida pública sea cada vez más compleja y vulnerable.
Los festivales y las ceremonias de premios han perdido parte de su autoridad. Si bien los Óscar y los Grammy alguna vez marcaron la pauta en la industria, hoy muchos artistas ignoran estos eventos y prefieren centrarse en su marca personal. Los premios digitales y los eventos virtuales se están convirtiendo en la nueva norma.
El modelo económico de la industria del entretenimiento también ha cambiado. Los ingresos por venta de entradas y contenido están dando paso a la monetización a través de merchandising, NFT, donaciones y suscripciones. Plataformas como Patreon permiten a los fans apoyar directamente a sus artistas favoritos, creando un ecosistema financiero sostenible.
En el futuro, es probable que la industria del entretenimiento se vuelva aún más personalizada e interactiva. Las tecnologías de realidad virtual y aumentada, junto con la inteligencia artificial, permitirán la creación de espectáculos únicos adaptados a cada espectador. Los límites entre artista y público se desdibujarán por completo, dando lugar a una nueva era de los medios de comunicación.
