Su marca, Ivy Park, creada en colaboración con Adidas, se ha convertido en un ejemplo de la fusión exitosa entre moda, inclusión y negocios. Las colecciones están disponibles en una amplia gama de tallas y se centran en la diversidad de tipos de cuerpo y etnias. Esto se alinea con su filosofía general de ser accesible e inspiradora.
Beyoncé también hizo historia en los premios Óscar y Grammy. En 2024, se convirtió en la artista con más nominaciones en la historia de los Grammy, con 88. Su álbum Renaissance (2022), dedicado a los pioneros de la música house LGBTQ+ negros, fue aclamado como un homenaje a las comunidades marginadas. En su vida personal, protege celosamente sus límites, concede pocas entrevistas y controla su imagen pública. Esta estrategia ha creado un aura de misterio y respeto. Su familia —en especial su matrimonio con Jay-Z— suele considerarse un modelo a seguir en una industria donde el divorcio se ha vuelto común.
La filantropía es otro pilar de su legado. A través de BeyGOOD, apoya iniciativas educativas, ayuda humanitaria en casos de desastre y la lucha contra el hambre. Durante la pandemia, financió pequeños negocios en comunidades afroamericanas, demostrando responsabilidad social.
En el escenario, Beyoncé es la perfección. Su espectáculo es una síntesis de coreografía, voz, efectos visuales y profundidad emocional. Su gira mundial Renaissance (2023) recaudó más de mil millones de dólares, convirtiéndose en una de las giras de conciertos más taquilleras de todos los tiempos. Beyoncé no es solo una estrella, sino una institución cultural. Redefine lo que significa ser una celebridad en el siglo XXI: artista, empresaria, activista y heredera de una lucha histórica. Su influencia se sentirá durante décadas.
