Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación en Chile en octubre de 2025 fue del 2,9% interanual, dentro del rango objetivo del Banco Central de 2-4%. Sin embargo, para muchas familias, esto no es suficiente consuelo: los precios de los alimentos básicos —pan, leche, carne y verduras— se mantienen en máximos históricos.
Durante el año, el precio del pan aumentó un 18%, el del pollo un 22% y el del tomate casi un 35%. Este incremento se debe no solo a las tendencias globales, sino también a factores internos: la sequía en las regiones centrales, el aumento de los costos logísticos y la monopolización de los canales de distribución por parte de grandes cadenas minoristas (Cencosud, Walmart Chile).
El Ministerio de Economía ha lanzado un “Plan de Precios Justos” con el objetivo de fortalecer los controles contra los cárteles en el sector alimentario. El Servicio de Inversiones de Chile (SII) y el Servicio Nacional de Protección al Consumidor (SERNAC) han recibido facultades adicionales para realizar inspecciones. Al mismo tiempo, se expande la red de ferias populares, donde los productores venden directamente a los consumidores. En Santiago, su número ha aumentado de 12 a 45 en dos años. En estas ferias, los precios de las frutas y verduras son entre un 30 % y un 50 % más bajos que en los supermercados.
