Fusión nuclear: Una fuente de energía limpia aún por descubrir

por Silvia Córdoba

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La fusión nuclear, el proceso que alimenta el Sol y las estrellas, podría convertirse en una fuente de energía perpetua, segura y respetuosa con el medio ambiente en la Tierra. A diferencia de la fisión (en las centrales nucleares), la fusión no produce residuos radiactivos de larga duración y no puede causar una catástrofe.

La fusión requiere condiciones extremas: temperaturas superiores a los 100 millones de grados Celsius y alta presión para forzar la fusión de los núcleos de deuterio y tritio, liberando una enorme cantidad de energía. Contener un plasma de tal magnitud representa un gran desafío de ingeniería.

En 2022, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (EE. UU.) logró la ignición por primera vez: la reacción liberó más energía (3,15 MJ) de la necesaria para iniciarla (2,05 MJ). Este es un hito histórico que demuestra su viabilidad científica.

El método principal es el confinamiento magnético en un tokamak. El proyecto internacional ITER, en Francia, con la participación de 35 países, está construyendo el tokamak más grande del mundo. Su lanzamiento está previsto para 2035, y se espera que la producción comercial de energía no comience antes de la década de 2050.

Entre los métodos alternativos se incluyen la fusión inercial (pulsos láser, como en Livermore) y los reactores compactos de empresas emergentes (Commonwealth Fusion Systems, Tokamak Energy). Estos prometen acelerar el camino hacia su aplicación práctica.

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