El café y el té no deshidratan, como se creía anteriormente. Investigaciones recientes demuestran que el consumo moderado de cafeína (hasta 3 o 4 tazas al día) contribuye al equilibrio hídrico general. Sin embargo, no deben ser la única fuente de líquidos.
Los niños y los ancianos son especialmente vulnerables a la deshidratación. Los ancianos tienen una menor sensación de sed, por lo que es importante beber con regularidad. Los niños tienen un metabolismo y una actividad elevados, lo que requiere una reposición constante de líquidos.
La retención de líquidos (hiponatremia) es posible, pero poco frecuente. Ocurre al beber demasiada agua sin electrolitos, especialmente durante maratones. En la vida diaria, el riesgo es mínimo con una hidratación moderada.
Es mejor beber agua de forma uniforme a lo largo del día que de golpe cuando se tiene mucha sed. Un vaso de agua en ayunas por la mañana estimula la digestión, y un vaso 30 minutos antes de las comidas ayuda a controlar el apetito.
El agua es el remedio más sencillo y eficaz contra la fatiga, los dolores de cabeza y el mal humor. No se puede sustituir por zumos, refrescos ni bebidas energéticas. El agua pura es la base de la pureza interior, la claridad mental y la vitalidad.
