La inflamación crónica y el estrés oxidativo son las causas ocultas de la mayoría de las enfermedades relacionadas con la edad: artritis, aterosclerosis, Alzheimer y cáncer. Una dieta antiinflamatoria rica en antioxidantes ayuda a neutralizar estos procesos y a ralentizar el envejecimiento biológico.
Los antioxidantes son sustancias que protegen las células del daño causado por los radicales libres. Abundan en frutas y verduras coloridas: bayas, cítricos, remolacha, zanahorias, espinacas y col rizada. Las vitaminas C y E, el betacaroteno, el selenio y los polifenoles son representantes clave de este grupo.
Los ácidos grasos omega-3 (presentes en el salmón, las sardinas, las semillas de lino y las nueces) tienen un potente efecto antiinflamatorio. Reducen los niveles de proteína C reactiva, un marcador de inflamación en la sangre.
Las especias son una fuente de antioxidantes poco conocida. La cúrcuma (con piperina de la pimienta negra) contiene curcumina, que suprime las enzimas inflamatorias. El jengibre, la canela y el ajo también tienen propiedades similares. Evite los alimentos que provocan inflamación: azúcar, carbohidratos refinados, grasas trans, comida rápida y exceso de carne roja. Estos aumentan los niveles de citocinas proinflamatorias y aceleran el envejecimiento celular.
