La actividad física como remedio contra el estrés y el envejecimiento

por Silvia Córdoba

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La actividad física mejora la calidad del sueño. Las personas que hacen ejercicio con regularidad se duermen más rápido, se despiertan con menos frecuencia durante la noche y duermen profundamente durante más tiempo. Sin embargo, hacer ejercicio menos de dos horas antes de acostarse puede estimular el sistema nervioso.

La actividad física puede ayudar a prevenir la demencia. Las investigaciones muestran que los adultos mayores activos tienen un hipocampo más grande (el área del cerebro responsable de la memoria) y un menor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.

No hay que tener miedo de empezar a hacer ejercicio a cualquier edad. Incluso las personas con enfermedades crónicas (hipertensión, artritis, osteoporosis) pueden encontrar actividades seguras bajo la supervisión de un médico. La clave está en la regularidad, no en la intensidad.

El aspecto social también es importante. Las actividades en grupo, como el yoga, el baile y la marcha nórdica, fomentan la convivencia, reducen la soledad y hacen que el ejercicio sea más agradable. Es especialmente importante para los trabajadores de oficina compensar la inactividad física. Cada hora, vale la pena levantarse de 2 a 5 minutos para estirarse o dar un paseo. Estas breves pausas mejoran la circulación y reducen el riesgo de trombosis.

En definitiva, el movimiento es vida. No hace falta batir récords; simplemente encuentra lo que te hace feliz. Un cuerpo que se mueve se mantiene joven, flexible y agradecido, independientemente de la edad.

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